Íntimo

Hay experiencias que te cambian la vida y quieres gritarlo al mundo.

Y hay experiencias que jamás pensaste vivir y que guardas con recelo en lo más profundo de tu mente.

Not so sure

-Cuando las cosas van mal en mi vida siempre recurro a ti.

-Lo he notado, y me gusta que lo hagas porque eso demuestra que confías en mi.

-¿La verdad? No sé si es eso o costumbre…

-¿Por qué dices eso? ¿Acaso no confías en mí? Siempre te he apoyado y ayudado cuando lo necesitas…

-Claro, lo has hecho… A tu modo. Hay ocasiones en que tus consejos además de “calmarme” te benefician…

-¿Y eso es malo?

-Para ti no, lógico. Para mí… No estoy tan segura.

Fucked up

-Desde que estoy contigo cada vez que me enfurezco siento ganas de lanzar cosas o golpearlas.

-Eso no es sano.

-Ya lo sé.

-¿Y entonces por qué te sientes así?

-Porque me frustras, me sacas de mis casillas y olvido respirar.

-¿Olvidas respirar? ¿Cómo es eso posible?

-Fácil. La furia es tal que por cada cosa que no entiendes siento el deseo primordial de lanzar algo y verlo destrozarse. Y por ende, no respiro bien. Hiperventilo.

-Yo… Pequeña… Ni siquiera sé qué decir.

-Podrías comenzar por ser más consciente de lo que provocas en mí.

-Sólo tú puedes controlar esas situaciones…

-No puedo, mejor dicho sí, sí puedo. Tengo una manera de hacerlo y lo odias…

-No entiendo.

-Si no puedo reaccionar físicamente entonces lo hago con palabras. Palabras feas, hirientes, molestas. Palabras hechas para lastimarte tanto como me hieres tú con tus acciones…

-Mierda. De verdad estamos jodidos.

-Sí, lo estamos.

The Sharpest Lives

Hay costumbres que nunca se van, aunque a ratos las cambies por otras.

Cuando tenía 15 años y estaba molesta, me encerraba en mi dormitorio y ponía mi disco de My Chemical Romance en la radio. Lo escuchaba todo el día. Me sentía mejor después de escuchar la voz de Gerard Way y las letras que en ese momento recién comenzaba a entender y a sentir como propias.

10 años han pasado de eso y vuelvo a repetir el patrón. Hay algo calmante en sentirme tan confortada como lo hacía en aquella época.

The Sharpest Lives suena mientras escribo y me tomo un momento para cerrar los ojos y repetir las palabras que sé de memoria.

Give me a shoot to remember

And you can take all the pain away from me

Your kiss and I will surrender

The Sharpest Lives are the deadliest to lead…

¿Por qué las escucho hoy? No lo sé, supongo que sólo quería sentirme otra vez como esa niña que cree que el mundo apesta, pero a la que la música la consuela como nadie más puede.

Y también porque me da igual la opinión de otros. Jamás será mi placer culpable. Al contrario, me siento orgullosa de que aun al día de hoy sigan poniendo una sonrisa en mi rostro cuando los oigo nombrar o me topo con alguna canción.

Nunca hay que olvidar el pasado, porque es lo que nos forjó y nos hace lo que hoy somos.

(not) Easy

-¿Sabes lo que más odio de ti?

-Ilumíname.

-Que sabes exactamente qué decir para calmarme. 

-Lógico pues, te conozco…

-Lo haces… Pero abusas, usas el conocimiento que tienes de mí para manipularme. Para controlarme y volverme mansa. Para hacer que vuelva a ti aunque te esté diciendo que me alejo, que ya no puedo seguir contigo… Siempre encuentras el modo de volver a entrar en mi mente, de hacerme sentir que te necesito.

-¿Y acaso no lo haces?

-¡Sí! Y eso no es sano, ¿por qué no logras entender que eso es dañino? Y no sólo para mí… Para ti también…

-A mí eso no me daña, al contrario… Porque te tengo de regreso y es todo lo que deseo.

-¡No soy un objeto! No puedes poseerme de esa manera, entiéndelo de una vez. Me lastimas…

-Pero pequeña… Ése no es mi objetivo y lo sabes, te quiero, quiero verte bien y cuando estás así… Pues no me gusta. No me gusta que estés triste.

-A mi tampoco me gusta estarlo pero eso no cambiará estando contigo… O quizá sí… Pero sólo sería momentáneamente, luego volvería a odiarte… Y eso lo sabes.

-No. No puedes odiarme, tratas de convencerte y convencerme pero si lo hicieras, si de verdad me odiaras entonces no estaríamos así como estamos. Simplemente dejarías de hablarme, de preocuparte, de enojarte conmigo…

-De acuerdo, tienes razón… No puedo odiarte pero tampoco me haces fácil quererte… O querer regresar a ti.

-¿Y cuándo nuestra relación ha sido fácil?

-Nunca… 

No puedes tenerlo todo

Jamás me voy a conformar, siempre voy a querer más.

Aunque me cueste… 

Porque sí, me gusta mi espacio de confort… 

¡Pero quiero más!

Lo quiero todo. Y lo que quiero lo consigo. 

Excepto a tí. Claro está… 

Porque te tengo a medias, a partes, a trozos y a destiempo. 

¡Y ya no me basta con eso! 

No más tonos medios. Todo o nada. Estás conmigo o estás con… 

Estás. 

Estás allá. 

Estás siempre. 

Lunes, miércoles y viernes. 

Madrugadas, atardeceres y noches. 

Almuerzos, cenas y cumpleaños. 

Una vida lejos. Una vida propia. 

¿Para qué me quieres si ya lo tienes todo? 

E(r)go

-Quizá te importo. Quizás (muy a tu manera) me quieres. O quizá simplemente tienes razón y eres un cabrón egoísta.

-Yo…

-No, no he terminado. Lo eres. Ése es el fondo de todo esto. Que eres un cabrón egoísta y no quieres verme con alguien más. Quieres que siga siendo la niñita que sonríe como idiota cada vez que está contigo y recibe un poquito de atención.

-No seas así, te estás infravalorando. Eres hermosa y por supuesto que te quiero y me preocupo por tí. Incluso me siento orgulloso cuando andamos juntos y los demás nos miran… Cuando se preguntan qué hace un imbécil así con ella…

-Antes pensaba que era lindo que dijeras eso, ahora sólo creo que es una forma más de subirte el ego. 

-Pequeña… Estás siendo injusta y entiendo que estés molesta pero dices cosas que no son verdad.

-¿No lo son? ¿Estás seguro?

-Lógico, si ya te lo dije, te quiero. ¿Es que no me escuchas?

-No. No lo hago. No cuando ya no sé si puedo confiar en tí.

-Pero…

-Pero, ¿qué? Tú mismo te encargaste de que pensara así. Tú y tus miedos, tus barreras estúpidas, tus excusas.

-Siempre he sido honesto contigo. Te dije que las cosas serían difíciles… 

-Claro que lo hiciste pero yo no te escuché porque entonces no me importaba. Ahora sí lo hace y lo mismo que me hizo alejarme de tí sigue estando presente… No ha cambiado nada.

-Entiendo.

-No. Nunca lo harás. Da igual lo que digas. Me ves como la niña pequeña que no tiene idea de la vida. Que no entiende las complicaciones que vive alguien como tú…

-Pues sí. En eso tienes razón, nunca has estado en mi situación y por eso no entiendes las implicancias. Lo complejo de todo…

-Quizá… Pero al menos sé lo que quiero y sé que da igual los obstáculos o la cantidad de veces que me caiga… Lucharé por conseguirlo y no me escudaré en un “es complicado”. Lo sabrías si de verdad te importara. Porque cuando algo o alguien lo hace, no hay nada que te detenga para luchar y ser feliz… En fin. Es tarde, debo irme.

-Está bien. Buenas noches… Y te quiero, aunque no me creas.

-Buenas noches.